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miércoles, 15 de febrero de 2017

Hermenéutica: El espíritu del comentario de texto.



¿Qué es un comentario de texto? ¿Qué nos aporta? ¿Nos ayuda a comprender el mundo? ¿Nos ayuda a comprender la estructura del lenguaje que subyace a nuestro comprender el mundo? Todas estas preguntas se pasean por mi mente viendo cómo, a lo largo de los últimos tiempos, ha cambiado la manera de hacer los comentarios de texto.

En una época dónde el aprender aún no estaba tan instrumentalizado nos enseñaban a analizar el contenido de los textos; también su estructura, pero en menor medida. Analizábamos qué nos aportaba el texto desde su contenido y desbrozábamos su pertenencia a un género u otro, no sólo por su forma, sino por aquello que decían. ¿Era un aprender más holístico?

En otra época dónde el aprender parece estar al servicio del mercado laboral, dónde el aprender es instrumento de las profesiones y oficios, dónde el aprender está casi íntimamente ligado al futuro monetario de los chavales, aquí nos encontramos que el contenido de los textos, su esencia, es baladí y secundaria, lo que los autores dicen no nos sirve para conocer el texto. Nos quedamos con la estructura, siguiendo unas pautas mecánicas que aprendemos y repetimos como papagayos. Nos quedamos con las formas sin contenido del lenguaje utilizado en un texto al que se le ha desposeído su alma. ¿Acaso los autores cuando escriben lo hacen con plantillas y siguiendo todos las mismas estructuras?

Todo esto, ¿es influencia de la era de las nuevas tecnologías dónde los lenguajes más estudiados son los de programación? ¿Es una vuelta de tuerca más en aquellas disciplinas capaces de educar y dar contenido al Pensamiento y que nos ayudan a crecer como personas? En definitiva, ¿es una nueva forma de nihilismo? ¿Es, simplemente, el espíritu de los tiempos?


miércoles, 18 de enero de 2017

ESQUEMAS GENERALES PARA RESPONDER LAS PREGUNTAS DE LENGUA 2º BACHILLERATO.



1)    Especifique cuál es la tesis del texto,  su estructura argumentativa (argumentos y contra-argumentos) y los marcadores discursivos empleados en el mismo.

 INTRODUCCIÓN:
Número de párrafos y distribución de los mismos  en partes: Introducción (dónde especificaremos el tema principal del texto y los párrafos dónde lo encontramos); cuerpo argumentativo (en este momento sólo indicaremos los párrafos dónde lo encontramos); conclusión (explicamos la tesis del texto y en qué párrafos la encontramos). Redondeamos la introducción indicando la estructura del texto; pero sólo lo enunciamos.

ARGUMENTACIÓN DEL ALUMNO:
A modo de resumen, indicamos el tema del texto y dónde lo ubicamos.
Entremos en el detalle tanto con el tema; pero sobretodo, con la tesis. Especificamos con claridad los argumentos a favor de la tesis CON NUESTRAS PALABRAS. Debemos fijarnos especialmente en los marcadores lingüísticos (semánticos o morfosintácticos) que usa el autor para conectar los diferentes argumentos a favor de la tesis. Si el texto contiene contraargumentos debemos analizarnos de la misma forma, siempre cuidando mucho la disposición en los párrafos y las citas que usamos.

CONCLUSIÓN:
Finalmente, incluiremos una conclusión CON NUESTRAS PROPIAS PALABRAS donde resumamos todos los argumentos expuestos anteriormente en una única frase que recoja la tesis del texto.


2)    ¿Cuál es la intención comunicativa del emisor? Relaciónela con el género textual utilizado y sus características morfosintácticas y pragmático-textuales.

INTRODUCCIÓN:
Introducimos el comentario indicando cuál es el género textual, la intención del autor y la función principal que utiliza para su intención.

ARGUMENTACIÓN DEL ALUMNO:
Partiendo de la función principal estableceremos la justificación del uso de dicha función prestando atención a los características morfosintácticas y pragmático-textuales propias de la función.
Una vez justificada la función principal nos fijaremos en el resto de funciones que pueden reforzar a la función principal y sobretodo la intención del autor.
EN TODO MOMENTO DEBEMOS INDICAR EN QUÉ PÁRRAFO ENCONTRAMOS LAS FUNCIONES Y LOS ELEMENTOS QUE LAS JUSTIFICAN.

CONCLUSIÓN:
A modo de conclusión, explicaremos cuál es el objetivo del texto,  CON NUESTRAS PALABRAS, remarcando los elementos utilizados por el autor para conseguir su meta, pero sólo a modo de enumeración.


3)    Describa los principales mecanismos de cohesión utilizados en el texto, que consiguen darle coherencia de significado.

INTRODUCCIÓN:
En la introducción explicaremos, siempre a modo de resumen, el tema del texto, los párrafos en los que se divide el mismo, y la estructura: Introducción, nudo y desenlace. En lo que se refiere a la estructura debemos centrarnos en resumir en una única frase la idea principal de cada parte y en qué párrafo o líneas la podemos encontrar.

ARGUMENTACIÓN DEL ALUMNO:
Es ahora cuando nos vamos a centrar en la cohesión.
En un primer momento debemos indicar la cohesión general del texto, la cual hace referencia a la realidad que conocemos o experimentamos, y por ese motivo la justificaremos atendiendo a todos aquellos elementos referenciales que encontremos en el texto. Siempre indicando en qué líneas encontramos dichos elementos.
En un segundo momento entraremos a analizar la coherencia interna del texto, es decir, debemos justificar que el texto sigue una línea adecuada de progresión, y para ello nos centraremos en los elementos de cohesión que encontremos, los cuáles los iremos citando e indicando dónde los podemos encontrar para justificar nuestra respuesta. Para ello, podemos fijarnos en los conectores semánticos que otorgan coherencia al texto.

CONCLUSIÓN:
Al igual que en el resto de preguntas debemos elaborar una conclusión que sea coherente con la pregunta que hemos desarrollado, pero al igual que el resto de preguntas en esta conclusión debemos elaborar un resumen de la tesis principal del autor. La diferencia estriba en que aquí pondremos el foco en los elementos de cohesión para realizar el resumen.



jueves, 22 de septiembre de 2016

En defensa de la filosofía en la educación

Tras la supresión de la Filosofía en las aulas tengo la sensación de que se ha abierto un camino sin retorno.

Ayer mismo uno de mis alumnos me espetó eso que tanto tememos los profesores: ¿esto para qué sirve? Esto no me lo preguntaba sobre la Filosofía, sino sobre la sintaxis de la lengua castellana. En ese momento comprendí que la Filosofía sólo ha sido la primera de las humanidades a prescindir. Por eso me he animado a compartir mi experiencia personal con las humanidades en general, y con la Filosofía en particular.

Desde bien pequeña me fascinaban todos los libros que habían en casa, recuerdo revisar una y otra vez los libros de Julio Verne antes incluso de saber leer. Cuando empecé a leer y escribir mi pasatiempo favorito era leer todo lo que veía, y escribir todo lo que podía, y si no me lo inventaba. Más tarde, llegaron la Historia y la Ética, y casi me sabía de memoria los libros de texto de estas asignaturas. Me fascinaban los hechos del pasado y conocer todo el entramado del funcionamiento democrático de un país. Cuando llegó la LITERATURA pensé que dedicaría mi vida a ello. Tenía un profesor que nos hacía escribir cada semana, y me volcaba en esos trabajos, esmeraba las historias, la ortografía, la sintaxis, el vocabulario. Todo ello suponía un reto para mí cada fin de semana. Aprendí a usar el lenguaje para trasmitir mis emociones, mis pensamientos, mis convicciones, todavía en construcción en aquella época, conocía los clásicos de la literatura española y hacía uso de ellos para escribir mis propias historias, algunas para el colegio, otra para mi entretenimiento personal.

Por fin llegó la Filosofía. En mi adolescencia conocí a Sócrates, Platón, Descartes, Hume, Nietzsche, todos esos pensadores abrían ante mí un mundo de perspectivas que bullían en mi mente, que me abocaban a PENSAR. Tanto fue así que estudié Filosofía, y la universidad supuso para mí una etapa de madurez intelectual, personal y civil a la cual le debo la persona que soy ahora mismo casi en su totalidad. La Filosofía me enseñó a pensar, pero sobre todo a respetar, a escuchar todas las voces, hasta las discordantes, y a hacerlas mías antes de juzgarlas, en definitiva a valorar todos los puntos de vista para entender a quién tenía delante. En definitiva, maduré.

Ahora me encuentro en mi etapa docente. No sólo enseño Filosofía, sino que enseño muchas otras cosas en nuestra pequeña academia, y de nuevo la Filosofía es mi columna vertebral. Sin mi bagaje filosófico no podría abarcar la pluralidad de asignaturas como lo hago ahora, ella siempre está en la base de todas las materias y me acompaña en el camino. Me ayuda a entender conceptos, a hacerlos míos, y a poder transmitirlos a mis alumnos.

Con todo ello no quiero decir que todo el mundo debería estudiar Filosofía, como lo hice yo, pero sí que todos necesitamos de las Humanidades, que no sólo se trata de memorizar fechas, teorías, aplicar fórmulas o calcular,  se trata de aprender a PENSAR, y también se deben pensar las fórmulas y las teorías científicas,  y para ello necesitamos de las humanidades, en especial de la Filosofía.

miércoles, 10 de agosto de 2016

"El caballo de Turín" de Bela Tarr.

Escribe Heidegger en “¿Qué es metafísica?”:

“Si echando mano de una explicación simplista hacemos pasar a la nada por lo meramente nulo y de este modo la equiparamos a lo carente de esencia, estaremos renunciando demasiado deprisa al pensar. En lugar de abandonarnos a la precipitación de semejante ingeniosidad vacía y de despreciar la misteriosa pluralidad de sentidos de la nada, lo que debemos hacer es armarnos y prepararnos para experimentar en la nada la amplitud de aquello que le ofrece a cada ente la garantía de ser”.

Bela Tarr ha compuesto en imágenes o en lenguaje cinematográfico, para ser más exactos, la mirada que lanza Heidegger sobre la Nada en su ensayo sobre metafísica. Pese a ser uno de esos autores que oscilan en el filo de su medio de expresión y el pensamiento filosófico, he de admitir que poco sabía de él hasta ahora; pero también he de admitir que me ha bastado una película, su testamento cinematográfico, y una conferencia para convencerme del valor y seriedad de su trabajo. Después de autores como Bergman o Theodor Dreyer me siento realmente afortunado/a de poder asombrarme todavía con el Cine en el S.XXI.

“El caballo de Turín” hace referencia al episodio en el que Nietzsche se abrazó a un caballo que estaba siendo azotado por su cochero. Es sabido que después de eso, Nietzsche terminó derrumbándose en el silencio y la locura; fue su muerte como pensador. No obstante, no es una película sobre Nietzsche o, mejor dicho, no es un biopic; pues en el tratamiento que hace Bela Tarr sobre el nihilismo o la muerte de Dios, está muy presente el pensamiento de Nietzsche. En el páramo yermo que rodea la casa del cochero, en el que sólo se sostiene un árbol caduco, recuerda el aforismo de Nietzsche en relación al nihilismo: “El desierto avanza”. Así, pues, la película gira en torno al caballo, el cochero, su hija y el casi omnipresente viento. Si el cochero es un hombre en el que han muerto los valores, el viento es el emisario y portador de la nada y de su enigma: ¿La nada surge de la negación o la negación surge de la nada?

La música es inquietante, monótona y está al servicio de la desolación, del abismo que se va abriendo a lo largo del metraje, del ser que se desvanece y retorna a la nada. Nada y angustia que precede a la nada es la escena del último trago de aguardiente; es lo único que queda al final de la película, la esencia de la Nada. En cuanto a la técnica, los encuadres son totalmente efectivos; parecen estar al servicio del logos más que de la lógica de la técnica cinematográfica. En ese sentido, Bela Tarr avisa y es muy explícito con respecto a su trabajo: “Yo no hago televisión”.


Todo en el film tiende hacia su decadencia, hacia su irremisible desaparición. El caballo se niega a comer; ha perdido la voluntad de vivir. El agua del pozo se seca, al igual que el sentido de solidaridad y hospitalidad del cochero. También desaparece la lumbre, al final del metraje todo es oscuridad; no queda ni la canción de la nada, pues se ha hecho el silencio en las termitas.

Así pues, ¿qué hay de la vieja idea  “Ex nihilo nihil fit”: De la nada surge nada o de la nada la nada surge? Y la respuesta reverbera en la película, como en el tratado de Heidegger, con las antiguas palabras de Sófocles en su "Edipo en Colono":

“Pero dejadlo ya, y no volváis más a partir de ahora
A despertar el lamento;
Pues, en efecto, en todas partes lo acontecido
Tiene ya guardado en sí una decisión de consumación”.