Wikipedia
Resultados de la búsqueda
miércoles, 15 de febrero de 2017
Hermenéutica: El espíritu del comentario de texto.
¿Qué es un comentario de texto? ¿Qué nos aporta? ¿Nos ayuda a comprender el mundo? ¿Nos ayuda a comprender la estructura del lenguaje que subyace a nuestro comprender el mundo? Todas estas preguntas se pasean por mi mente viendo cómo, a lo largo de los últimos tiempos, ha cambiado la manera de hacer los comentarios de texto.
En una época dónde el aprender aún no estaba tan instrumentalizado nos enseñaban a analizar el contenido de los textos; también su estructura, pero en menor medida. Analizábamos qué nos aportaba el texto desde su contenido y desbrozábamos su pertenencia a un género u otro, no sólo por su forma, sino por aquello que decían. ¿Era un aprender más holístico?
En otra época dónde el aprender parece estar al servicio del mercado laboral, dónde el aprender es instrumento de las profesiones y oficios, dónde el aprender está casi íntimamente ligado al futuro monetario de los chavales, aquí nos encontramos que el contenido de los textos, su esencia, es baladí y secundaria, lo que los autores dicen no nos sirve para conocer el texto. Nos quedamos con la estructura, siguiendo unas pautas mecánicas que aprendemos y repetimos como papagayos. Nos quedamos con las formas sin contenido del lenguaje utilizado en un texto al que se le ha desposeído su alma. ¿Acaso los autores cuando escriben lo hacen con plantillas y siguiendo todos las mismas estructuras?
Todo esto, ¿es influencia de la era de las nuevas tecnologías dónde los lenguajes más estudiados son los de programación? ¿Es una vuelta de tuerca más en aquellas disciplinas capaces de educar y dar contenido al Pensamiento y que nos ayudan a crecer como personas? En definitiva, ¿es una nueva forma de nihilismo? ¿Es, simplemente, el espíritu de los tiempos?
miércoles, 18 de enero de 2017
ESQUEMAS GENERALES PARA RESPONDER LAS PREGUNTAS DE LENGUA 2º BACHILLERATO.
1) Especifique
cuál es la tesis del texto, su
estructura argumentativa (argumentos y contra-argumentos) y los marcadores
discursivos empleados en el mismo.
INTRODUCCIÓN:
Número de párrafos y distribución de los mismos en partes: Introducción (dónde
especificaremos el tema principal del texto y los párrafos dónde lo
encontramos); cuerpo argumentativo (en este momento sólo indicaremos los
párrafos dónde lo encontramos); conclusión (explicamos la tesis del texto y en
qué párrafos la encontramos). Redondeamos la introducción indicando la
estructura del texto; pero sólo lo enunciamos.
ARGUMENTACIÓN
DEL ALUMNO:
A modo de resumen, indicamos el tema del texto y dónde lo
ubicamos.
Entremos en el detalle tanto con el tema; pero sobretodo, con
la tesis. Especificamos con claridad los argumentos a favor de la tesis CON
NUESTRAS PALABRAS. Debemos fijarnos especialmente en los marcadores
lingüísticos (semánticos o morfosintácticos) que usa el autor para conectar los
diferentes argumentos a favor de la tesis. Si el texto contiene
contraargumentos debemos analizarnos de la misma forma, siempre cuidando mucho
la disposición en los párrafos y las citas que usamos.
CONCLUSIÓN:
Finalmente, incluiremos una conclusión CON NUESTRAS
PROPIAS PALABRAS donde resumamos todos los argumentos expuestos
anteriormente en una única frase que recoja la tesis del texto.
2) ¿Cuál es la
intención comunicativa del emisor? Relaciónela con el género textual utilizado
y sus características morfosintácticas y pragmático-textuales.
INTRODUCCIÓN:
Introducimos el comentario
indicando cuál es el género textual, la intención del autor y la función
principal que utiliza para su intención.
ARGUMENTACIÓN DEL ALUMNO:
Partiendo de la función principal
estableceremos la justificación del uso de dicha función prestando atención a
los características morfosintácticas y pragmático-textuales propias de la
función.
Una vez justificada la función
principal nos fijaremos en el resto de funciones que pueden reforzar a la
función principal y sobretodo la intención del autor.
EN TODO MOMENTO DEBEMOS INDICAR EN
QUÉ PÁRRAFO ENCONTRAMOS LAS FUNCIONES Y LOS ELEMENTOS QUE LAS JUSTIFICAN.
CONCLUSIÓN:
A modo de conclusión, explicaremos
cuál es el objetivo del texto, CON
NUESTRAS PALABRAS, remarcando los elementos utilizados por el autor para
conseguir su meta, pero sólo a modo de enumeración.
3)
Describa
los principales mecanismos de cohesión utilizados en el texto, que consiguen
darle coherencia de significado.
INTRODUCCIÓN:
En la introducción explicaremos, siempre
a modo de resumen, el tema del texto, los párrafos en los que se divide el
mismo, y la estructura: Introducción, nudo y desenlace. En lo que se refiere a
la estructura debemos centrarnos en resumir en una única frase la idea
principal de cada parte y en qué párrafo o líneas la podemos encontrar.
ARGUMENTACIÓN DEL ALUMNO:
Es ahora cuando nos vamos a centrar
en la cohesión.
En un primer momento debemos
indicar la cohesión general del texto, la cual hace referencia a la realidad
que conocemos o experimentamos, y por ese motivo la justificaremos atendiendo a
todos aquellos elementos referenciales que encontremos en el texto. Siempre
indicando en qué líneas encontramos dichos elementos.
En un segundo momento entraremos a
analizar la coherencia interna del texto, es decir, debemos justificar que el
texto sigue una línea adecuada de progresión, y para ello nos centraremos en
los elementos de cohesión que encontremos, los cuáles los iremos citando e
indicando dónde los podemos encontrar para justificar nuestra respuesta. Para
ello, podemos fijarnos en los conectores semánticos que otorgan coherencia al
texto.
CONCLUSIÓN:
Al igual que en el resto de
preguntas debemos elaborar una conclusión que sea coherente con la pregunta que
hemos desarrollado, pero al igual que el resto de preguntas en esta conclusión
debemos elaborar un resumen de la tesis principal del autor. La diferencia
estriba en que aquí pondremos el foco en los elementos de cohesión para
realizar el resumen.
jueves, 22 de septiembre de 2016
En defensa de la filosofía en la educación
Tras la supresión de la Filosofía en las
aulas tengo la sensación de que se ha abierto un camino sin retorno.
Ayer mismo uno de mis alumnos me espetó eso
que tanto tememos los profesores: ¿esto para qué sirve? Esto no me lo
preguntaba sobre la Filosofía, sino sobre la sintaxis de la lengua castellana.
En ese momento comprendí que la Filosofía sólo ha sido la primera de las
humanidades a prescindir. Por eso me he animado a compartir mi
experiencia personal con las humanidades en general, y con la Filosofía en
particular.
Desde bien pequeña me fascinaban todos los libros que habían en
casa, recuerdo revisar una y otra vez los libros de Julio Verne antes incluso
de saber leer. Cuando empecé a leer y escribir mi pasatiempo favorito era leer
todo lo que veía, y escribir todo lo que podía, y si no me lo inventaba. Más
tarde, llegaron la Historia y la Ética, y casi me sabía de memoria los libros
de texto de estas asignaturas. Me fascinaban los hechos del pasado y conocer
todo el entramado del funcionamiento democrático de un país. Cuando llegó la
LITERATURA pensé que dedicaría mi vida a ello. Tenía un profesor que nos hacía
escribir cada semana, y me volcaba en esos trabajos, esmeraba las historias, la
ortografía, la sintaxis, el vocabulario. Todo ello suponía un reto para mí cada
fin de semana. Aprendí a usar el lenguaje para trasmitir mis emociones, mis
pensamientos, mis convicciones, todavía en construcción en aquella época,
conocía los clásicos de la literatura española y hacía uso de ellos para
escribir mis propias historias, algunas para el colegio, otra para mi
entretenimiento personal.
Por fin llegó la Filosofía. En mi adolescencia conocí a Sócrates,
Platón, Descartes, Hume, Nietzsche, todos esos pensadores abrían ante mí un
mundo de perspectivas que bullían en mi mente, que me abocaban a PENSAR. Tanto fue
así que estudié Filosofía, y la universidad supuso para mí una etapa de madurez
intelectual, personal y civil a la cual le debo la persona que soy ahora mismo
casi en su totalidad. La Filosofía me enseñó a pensar, pero sobre todo a
respetar, a escuchar todas las voces, hasta las discordantes, y a hacerlas mías
antes de juzgarlas, en definitiva a valorar todos los puntos de vista para
entender a quién tenía delante. En definitiva, maduré.
Ahora me encuentro en mi etapa docente. No sólo enseño
Filosofía, sino que enseño muchas otras cosas en nuestra pequeña academia, y de nuevo la Filosofía es mi columna vertebral. Sin mi
bagaje filosófico no podría abarcar la pluralidad de asignaturas como lo hago
ahora, ella siempre está en la base de todas las materias y me acompaña en el
camino. Me ayuda a entender conceptos, a hacerlos míos, y a poder transmitirlos
a mis alumnos.
Con todo ello no quiero decir que todo el mundo debería estudiar
Filosofía, como lo hice yo, pero sí que todos necesitamos de las Humanidades,
que no sólo se trata de memorizar fechas, teorías, aplicar fórmulas o calcular,
se trata de aprender a PENSAR, y también
se deben pensar las fórmulas y las teorías científicas, y para ello necesitamos de las humanidades, en
especial de la Filosofía.
miércoles, 10 de agosto de 2016
"El caballo de Turín" de Bela Tarr.
Escribe Heidegger en “¿Qué es metafísica?”:
“Si echando mano de una explicación simplista hacemos pasar a la nada por lo meramente nulo y de este modo la equiparamos a lo carente de esencia, estaremos renunciando demasiado deprisa al pensar. En lugar de abandonarnos a la precipitación de semejante ingeniosidad vacía y de despreciar la misteriosa pluralidad de sentidos de la nada, lo que debemos hacer es armarnos y prepararnos para experimentar en la nada la amplitud de aquello que le ofrece a cada ente la garantía de ser”.
Bela Tarr ha compuesto en imágenes o en lenguaje cinematográfico, para ser
más exactos, la mirada que lanza Heidegger sobre la Nada en su ensayo sobre
metafísica. Pese a ser uno de esos autores que oscilan en el filo de su medio
de expresión y el pensamiento filosófico, he de admitir que poco sabía de él
hasta ahora; pero también he de admitir que me ha bastado una película, su
testamento cinematográfico, y una conferencia para convencerme del valor y
seriedad de su trabajo. Después de autores como Bergman o Theodor Dreyer me
siento realmente afortunado/a de poder asombrarme todavía con el Cine en el
S.XXI.
Todo en el film tiende hacia su decadencia, hacia su irremisible desaparición. El caballo se niega a comer; ha perdido la voluntad de vivir. El agua del pozo se seca, al igual que el sentido de solidaridad y hospitalidad del cochero. También desaparece la lumbre, al final del metraje todo es oscuridad; no queda ni la canción de la nada, pues se ha hecho el silencio en las termitas.
Así pues, ¿qué hay de la vieja idea “Ex nihilo nihil fit”: De la nada surge nada o de la nada la nada surge? Y la respuesta reverbera en la película, como en el tratado de Heidegger, con las antiguas palabras de Sófocles en su "Edipo en Colono":
“Si echando mano de una explicación simplista hacemos pasar a la nada por lo meramente nulo y de este modo la equiparamos a lo carente de esencia, estaremos renunciando demasiado deprisa al pensar. En lugar de abandonarnos a la precipitación de semejante ingeniosidad vacía y de despreciar la misteriosa pluralidad de sentidos de la nada, lo que debemos hacer es armarnos y prepararnos para experimentar en la nada la amplitud de aquello que le ofrece a cada ente la garantía de ser”.
Bela Tarr ha compuesto en imágenes o en lenguaje cinematográfico, para ser
más exactos, la mirada que lanza Heidegger sobre la Nada en su ensayo sobre
metafísica. Pese a ser uno de esos autores que oscilan en el filo de su medio
de expresión y el pensamiento filosófico, he de admitir que poco sabía de él
hasta ahora; pero también he de admitir que me ha bastado una película, su
testamento cinematográfico, y una conferencia para convencerme del valor y
seriedad de su trabajo. Después de autores como Bergman o Theodor Dreyer me
siento realmente afortunado/a de poder asombrarme todavía con el Cine en el
S.XXI.
“El caballo de Turín” hace referencia al episodio
en el que Nietzsche se abrazó a un caballo que estaba siendo azotado por su
cochero. Es sabido que después de eso, Nietzsche terminó derrumbándose en el
silencio y la locura; fue su muerte como pensador. No obstante, no es una
película sobre Nietzsche o, mejor dicho, no es un biopic; pues
en el tratamiento que hace Bela Tarr sobre el nihilismo o la muerte de Dios,
está muy presente el pensamiento de Nietzsche. En el páramo yermo que rodea la
casa del cochero, en el que sólo se sostiene un árbol caduco, recuerda el
aforismo de Nietzsche en relación al nihilismo: “El desierto avanza”. Así, pues,
la película gira en torno al caballo, el cochero, su hija y el casi omnipresente
viento. Si el cochero es un hombre en el que han muerto los valores, el viento
es el emisario y portador de la nada y de su enigma: ¿La nada surge de la
negación o la negación surge de la nada?
La música es inquietante, monótona y está al
servicio de la desolación, del abismo que se va abriendo a lo largo del
metraje, del ser que se desvanece y retorna a la nada. Nada y angustia que
precede a la nada es la escena del último trago de aguardiente; es lo único que queda al
final de la película, la esencia de la Nada. En cuanto a la técnica, los encuadres son totalmente
efectivos; parecen estar al servicio del logos más que de la lógica de la
técnica cinematográfica. En ese sentido, Bela Tarr avisa y es muy explícito con respecto a su trabajo: “Yo no
hago televisión”.
Todo en el film tiende hacia su decadencia, hacia su irremisible desaparición. El caballo se niega a comer; ha perdido la voluntad de vivir. El agua del pozo se seca, al igual que el sentido de solidaridad y hospitalidad del cochero. También desaparece la lumbre, al final del metraje todo es oscuridad; no queda ni la canción de la nada, pues se ha hecho el silencio en las termitas.
Así pues, ¿qué hay de la vieja idea “Ex nihilo nihil fit”: De la nada surge nada o de la nada la nada surge? Y la respuesta reverbera en la película, como en el tratado de Heidegger, con las antiguas palabras de Sófocles en su "Edipo en Colono":
“Pero dejadlo ya, y no volváis más
a partir de ahora
A despertar el lamento;
Pues, en efecto, en todas partes
lo acontecido
Tiene ya guardado en sí una
decisión de consumación”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

