LA BOTA ROSA
Había una vez una bota de color rosa. Era muy presumida y creía que era la más bonita del armario. Estaba siempre limpia y jamás se manchaba.
Un día el sombrero marrón le dijo que ella nunca se manchaba porque Aya no la podía sacar de paseo. La bota no lo entendía y pensó y pensó.
Una tarde al mirar al resto de zapatos entendió por qué no salía de paseo: !Le faltaba su hermana gemela! Entonces se puso muy triste.
Al verla siempre triste el sombrero marrón le dijo que no se preocupara, que toda la ropa del armario le haría compañía para que no se sintiera sola. La bota rosa ya nunca más estuvo triste.
Este texto pretende ser un ejercicio de lengua para alumnos del primer ciclo de primaria. Los ejercicios que yo suelo hacer son los siguientes:
1) Subraya de rosa las palabras que tienen b y de marrón las que tienen d. Evidentemente, se puede hacer para que localicen cualquier letra que estén trabajando.
2) Extrae del texto los sustantivos femeninos y los masculinos.
3) Haz un dibujo sobre el texto.
Wikipedia
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lunes, 9 de marzo de 2015
Así vivieron en la grecia antigua: Un viaje a nuestro pasado.
Es un gran trabajo que puede ser de gran ayuda tanto para alumnos de la ESO que quieran profundizar en su temario hasta alumnos de la universidad cuyos contenidos los encontrarán básicos para sus asignaturas de história.
Viajar a la antigua Grecia significa imaginarnos cómo habríamos vivido nuestras primeras democracias, hace más de dos mil años. Significa contemplar algunos problemas de la sociedad actual en un escenario anterior a la Revolución Industrial y a la abolición de la esclavitud. Y significa sumergirnos en el ambiente físico e i ntelectual en el que se consolidaron importantes raíces de la cultura europea. Los estudios realizados en los últimos años sobre las mujeres, la familia o la policromía de los mármoles permiten ofrecer en este libro un panorama renovado de la vida cotidiana en la antigua Grecia.
martes, 3 de marzo de 2015
La palabra y Sólo un beso.
Me gustaría alterar de forma excepcional la estructura de las entradas de este blog para hablar simultáneamente de dos películas: “La palabra” (Ordet) del gran cineasta danés Carl Theodor Dreyer y “Sólo un beso” (Ae fond kiss) del ya clásico de nuestros días Ken Loach.
Si me he decidido a hacerlo así es porque “Sólo un beso” parece una reinterpretación actual del magistral trabajo de Dreyer en “La palabra”; tal es así que da la sensación que Ken Loach realiza una labor hermenéutica dando una visión fresca y actual –muy actual a fecha de hoy- de la intolerancia religiosa y étnica.
La historia que plantea Ken Loach da comienzo en Glasgow, Escocia, y plantea la historia de una familia musulmana aparentemente integrada en la sociedad británica y una profesora del instituto católico donde estudia la hija menor de la familia. La historia es bella porque está dibujada con un pincel muy fino, sin acritud; sabe apreciar las luces y las sombras de las personas, sus miedos, su cerrazón, su fanatismo y su capacidad para amar y sobreponerse.
Para Loach y para Dreyer el fanatismo y la intolerancia no surgen de una determinada interpretación de las escrituras sagradas sino del corazón de las personas. Para Loach, el reconocimiento de la alteridad del “otro”, sin miedo, como un simple hecho natural y
vital, es el primer paso para poder amar libremente como finalmente ocurre con Casim y Roisin. Por otro lado, de forma muy similar, Dreyer apuesta por el amor como piedra angular en la que se sustentan las enseñanzas de Cristo y el propio Cristianismo independientemente de la particular interpretación bíblica o de los evangelios; es el amor y la fe, por encima de las argucias lógicas en clara alusión a la escolástica y, tal vez, a la reforma, el acto salvífico que da sentido a la (auténtica) vida cristiana. Dreyer, como decía, apuesta por el amor y en la cinta llega a la eclosión con la promesa de matrimonio entre Anders y Mette-Marit; así como una apuesta por una vuelta al cristianismo primitivo que se plasma alegóricamente en la resurrección de Inger.
Sin duda, dos grandísimas películas; la primera, “La palabra” es un claro guiño al filósofo danés Sören Kierkegaard; la segunda, “Sólo un beso”, rodada cincuenta años después, es un bello homenaje a la primera.
Si me he decidido a hacerlo así es porque “Sólo un beso” parece una reinterpretación actual del magistral trabajo de Dreyer en “La palabra”; tal es así que da la sensación que Ken Loach realiza una labor hermenéutica dando una visión fresca y actual –muy actual a fecha de hoy- de la intolerancia religiosa y étnica.
La historia que plantea Ken Loach da comienzo en Glasgow, Escocia, y plantea la historia de una familia musulmana aparentemente integrada en la sociedad británica y una profesora del instituto católico donde estudia la hija menor de la familia. La historia es bella porque está dibujada con un pincel muy fino, sin acritud; sabe apreciar las luces y las sombras de las personas, sus miedos, su cerrazón, su fanatismo y su capacidad para amar y sobreponerse.
Para Loach y para Dreyer el fanatismo y la intolerancia no surgen de una determinada interpretación de las escrituras sagradas sino del corazón de las personas. Para Loach, el reconocimiento de la alteridad del “otro”, sin miedo, como un simple hecho natural y
Sin duda, dos grandísimas películas; la primera, “La palabra” es un claro guiño al filósofo danés Sören Kierkegaard; la segunda, “Sólo un beso”, rodada cincuenta años después, es un bello homenaje a la primera.
martes, 17 de febrero de 2015
El lector (The reader)
El lector (The reader) es la adaptación cinematográfica del libro homónimo del profesor y juez Bernhard Schlink. La película es bella, aunque en ocasiones no consigue mantener la tensión que requiere la trama; y quizá alguna escena resulta tautológica, por no aportar nada a la película, ya que parece no tener otra finalidad que la de poner machaconamente el énfasis en la superioridad moral (que nadie pone en duda) de las víctimas del holocausto.
Por lo demás, pasando del juicio estético al juicio crítico (y tal vez ético), creo que la película (y el libro) tiene el acierto de trazar simultáneamente distintos vagajes vitales del protagonista y las experiencias y dilemas que tiene que afrontar: El aprendizaje sexual y académico en la adolescencia, la “insoportable levedad del ser” en la madurez, el derecho y/o la justicia, la moralidad y/o el bien, la culpabilidad, el holocausto, la ignorancia, el analfabetismo, la enseñanza, el aprendizaje… Y, ante todo, aquello sobre lo que, probablemente, gravita el eje argumental de la película: Una velada referencia a Hannah Arendt y su ensayo sobre la vanalidad del mal en “Eichman en Jerusalen”. Lo cual, no sé si por casualidad o o por ser un guiño premeditado a esta pensadora, Hanna es el nombre de uno de los personajes principales de la trama, la guardiana del campo de concentración y amante del joven Michael Berg.
El personaje de Hanna, por cierto, es interpretado por Kate Winslet, por el cual ganó un oscar a la mejor actriz secundaria en el 2008.
Por lo demás, pasando del juicio estético al juicio crítico (y tal vez ético), creo que la película (y el libro) tiene el acierto de trazar simultáneamente distintos vagajes vitales del protagonista y las experiencias y dilemas que tiene que afrontar: El aprendizaje sexual y académico en la adolescencia, la “insoportable levedad del ser” en la madurez, el derecho y/o la justicia, la moralidad y/o el bien, la culpabilidad, el holocausto, la ignorancia, el analfabetismo, la enseñanza, el aprendizaje… Y, ante todo, aquello sobre lo que, probablemente, gravita el eje argumental de la película: Una velada referencia a Hannah Arendt y su ensayo sobre la vanalidad del mal en “Eichman en Jerusalen”. Lo cual, no sé si por casualidad o o por ser un guiño premeditado a esta pensadora, Hanna es el nombre de uno de los personajes principales de la trama, la guardiana del campo de concentración y amante del joven Michael Berg.
El personaje de Hanna, por cierto, es interpretado por Kate Winslet, por el cual ganó un oscar a la mejor actriz secundaria en el 2008.
lunes, 16 de febrero de 2015
La niñez cautiva
El Fondo de Cultura Económica acaba de lanzar "La niñez cautiva" de Sara Cohen.
Los padecimientos de la infancia, en el amplio espectro asistencial de la salud mental, convocan a profesionales de distintas disciplinas. De allí la necesidad de un eje conceptual que articule las diferentes intervenciones terapéuticas priorizando la subjetividad del niño. En este libro, Sara Cohen afirma que el síntoma de un niño tiene el efecto de interrogar a su familia, a su entorno y hasta a una sociedad. La función del psicoanalista y del psiquiatra reside en indagar ese síntoma y facilitar la vía de acceso a este a través de los profesionales más apropiados. Para llevar a cabo su análisis, la autora elige trabajar con textos literarios, y no con materiales clínicos, en tanto logran condensar, a través de la palabra, conflictos humanos complejos en contextos socioculturales determinantes. De este modo, frente a ciertos abordajes actuales que se apoyan en lo descriptivo y desalojan la suposición de una causalidad psíquica en la psicopatología infantil, demuestra que para establecer un diagnóstico es indispensable articular la escucha del discurso de los padres con el juego y el decir de los niños. Ellos, con recursos acordes a su edad y sus condiciones, también necesitan que se les facilite la construcción de una narrativa acerca de su propia historia y de su posición subjetiva.
En La niñez cautiva Cohen subraya la trascendencia que tiene para los niños y los jóvenes una intervención adecuada en el momento que corresponde, y asume esta tarea como un compromiso ineludible.
lunes, 9 de febrero de 2015
El principito de Antoine de Saint-Exupery
Desde Minerva Academia nos gustaría recomendar la edición de Salamandra del clásico de la literatura infantil del S. XX "El principito", que incluye las acuarelas originales de Antoine de Saint-Exupery.Viví así, solo, sin nadie con quien hablar verdaderamente, hasta que tuve una avería en el desierto del Sahara, hace seis años. Algo se había roto en mi motor. Y como no tenía conmigo ni mecánico ni pasajeros, me dispuse a realizar, solo, una rep aración difícil. Era, para mí, cuestión de vida o muerte. Tenía agua apenas para ocho días. La primera noche dormí sobre la arena a mil millas de toda tierra habitada. Estaba más aislado que un náufrago sobre una balsa en medio del océano. Imaginaos, pues, mi sorpresa cuando, al romper el día, me despertó una extraña vocecita que decía: —Por favor..., ¡dibújame un cordero!
jueves, 5 de febrero de 2015
El Joven Törless
En cuanto a la película - y la novela - nos habla de un mundo espurio y decadente que está irremediablemente condenado a desaparecer, algo muy recurrente en las novelas de Musil; un mundo en el que el autor sentía su pertenencia - o anhelaba- con más fuerza; la sociedad y en concreto la aristocracia del imperio Austro-Húngaro de principios del siglo XX. Sin embargo, Musil también trata un tema imperecedero y actual como es la iniciación de un joven a la Vida. Y escribo “Vida” en mayúsculas porque esa iniciación se da paralela con su ingreso en el instituto donde, en los intervalos que le mantienen libres de sus obligaciones académicas, la vida se abre ante él de forma brusca, cruel y violenta desafiando su realidad, cuestionando aquellas creencias que sostienen su mundo y que ante él se disuelven como el humo o, en este caso como analogía, adquieren la levedad de los números irracionales.
Finalmente, de la película, puedo decir que me pareció buena y fiel al espíritu de la novela; que merece ser recordada y reconocida; y que, ante todo y por ese motivo, se le adeuda el acercamiento y la divulgación de la obra de Robert Musil.
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