"Una explicación que no carece de verosimilitud es que las diversas artes y la filosofía
fueron descubiertas muchas veces y muchas veces perdidas, lo cual es muy
posible, y que estas creencias son, por decirlo así, despojos de la sabiduría antigua conservados hasta
nuestro tiempo."
Aristóteles, Metafísica,
Lib. XII
Tales de Mileto vivió durante los siglos VII y VI a. C. Esto
significa que vivió durante el periodo arcaico,
una época marcada por el
contacto, influencia y el posterior conflicto entre occidente y oriente; la Hélade y el
imperio Persa. Es, ante todo, la época en que la cultura griega toma conciencia de sí misma e inicia su andadura en las artes, la ciencia, el pensamiento y la política; el propio Tales es paradigma de su tiempo, que lo
determina y le dota de una trascendencia que
va mucho más allá de sus teoremas. Tal es así que bien se puede decir que tuvo la genialidad de abrir un nuevo horizonte de pensamiento que determinó una forma nueva y original de aproximarse a la realidad y explicar el cosmos: La Filosofía. El es el primer presocratico y, por lo
tanto, el primer filósofo de la historia. Pero antes de hablar del personaje,
sería interesante esbozar brevemente el mundo en el que vivió.
Mileto fue fundada en el siglo XII antes de Cristo por los pueblos jónicos que emigraron empujados por las invasiones dóricas en el Peloponeso. Ya en el S. VII a.C., Mileto era una ciudad
importante, floreciente, volcada al comercio y la pugna por el liderazgo político en el área de
influencia jónica del Asia menor. Lo cual trajo un fuerte intercambio de
cultura y de ideas del cual Tales se nutrió
-él mismo, hijo de Examies y Cleobulina era de origen fenicio- y,
probablemente marcó, junto con los viajes que realizó, su desarrollo; no exento de una creatividad y de una
originalidad que difícilmente se hubiese podido dar en otro lugar que no fuera Grecia;
su visión de la Naturaleza (φύσις) es privativa de ese lugar –fue Homero el
primero en referir este término en la
Odisea-.
Aunque, tambien, cabe decir que finalmente Mileto no fue capaz de oponer un poder real y efectivo
lo suficientemente grande como para conservar su independencia frente al poder
Persa.
Así pues, este nuevo pensamiento que inaugura Tales de Mileto se
caracteriza por la voluntad de trascender las antiguas cosmogonías míticas de
Homero y Hesiodo, que ya no resultaban válidas o suficientes para explicar el
mundo. No hay una sustitución del mito por el logos, sino una progresión, ya
que lo que pretenden estos pensadores es encontrar un método de aproximación a
lo divino; entendiendo lo divino como aquello que constituye el ser del mundo.
Es decir, su naturaleza. Esta nueva
pregunta por el ser de las cosas sujetas a la verdad revelada por el
pensamiento (επιστεμη) da origen a la filosofía y, por ende, a la ontología.
De Tales de Mileto no consta que haya escrito o
sistematizado su pensamiento en algún tratado, todo lo que ha sido legado a la
posteridad pervive por sus numerosos comentadores. Entre ellos, algunos tan
célebres como Aristóteles, que escribió en su tratado sobre el Alma: “Algunos afirman que el alma se halla
entreverada en el todo. Posiblemente es éste el motivo por el que Tales pensó
que todo estaba lleno de Dioses”.
De su pensamiento, sabemos que concebía el agua como principio fundamental (αρχη) de la naturaleza (φύσις) y, por
tanto, de todas las cosas. Tales creía que la tierra estaba rodeada de agua y
que la tierra surgía de ella; de ahí que probablemente también considerase que
el agua no sólo es el principio fundamental de la naturaleza sino que al principio
sólo había agua.
Este cambio de paradigma cosmológico, que va de la teogonía y la cosmogonía de Hesiodo y Homero (επος) al
logos, nos permite traspasar y cribar las evidencias sensoriales que proporcionan los sentidos y que carecen de un
sustento que de validez (επισταμαι) al discurso. En la primacía, por cierto, que
concede a la razón sobre los sentidos quizá se percibe su vocación más
práctica, anécdotas a parte, en los dos teoremas que han pasado a la historia
con su nombre.
Se sabe que estos teoremas ya eran conocidos por diferentes
pueblos y que Tales, probablemente, pudo
descubrirlos en un viaje que realizó a Egipto donde, entre otras cosas, pudo
observar que era posible medir la altura de una pirámide teniendo en cuenta la sombra que proyectaba en un determinado momento del día debido a la proporcionalidad que guarda respecto a la sombra proyectada por otro objeto de altura conocida.
Así pues, el primero de estos teoremas dice que si se dan dos rectas
cortadas por varias rectas paralelas, los
segmentos
determinados en una de las rectas
son
proporcionales a los segmentos correspondientes en la otra.
El otro de los teoremas de Tales dice que en un
triángulo ABC, si se traza un
segmento paralelo, B'C', a uno
de los
lados del triangulo, se obtiene
otro
triángulo AB'C', cuyos
lados son
proporcionales a los del
triángulo ABC.
En ambos casos, la clave es la proporcionalidad entre un segmento conocido y otro desconocido, enlazando así, por cierto, con la Filosofía y el estudio de la naturaleza (φύσις), donde existe una correlación entre los efectos y sus causas, intrínsecas a sí mismas, tal y como lo concibió Tales de Mileto para quien "Lo más hermoso es el Cosmos, pues no ha sido creado".