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jueves, 8 de mayo de 2014

Contra el humanismo

Desde sectores eclesiásticos y políticos, pasando por anuncios publicitarios hasta sesudos análisis de supuestos intelectuales autoproclamados "filósofos", todo el mundo hoy se empeña en decirse "humanista" -hasta las guerras son humanitarias-. Así, mientras en el bachillerato y la universidad se rebajan y aguan los estudios clásicos y ya muy pocos leen la cultura grecolatina -y menos en sus fuentes-, se crea una flamante "especialidad general", denominada "humanidades", un popurri que amenaza con acabar con las distintas carreras de Letras. Entre tanto, universidades de la Iglesia que proclaman servir al "Humanismo Cristiano" imparten enseñanzas de gestión y dirección de empresas o de informática o ingeniería, arrumbando los estudios generales o "reciclando" la Filosofía bajo el rótulo de "Filosofía de la empresa". Y poderosas multinacionales de la cultura afirman que se ha llegado al final de los tiempos al haber logrado conciliar las confesiones cristianas con asociaciones éticas laicas no menos multiformes, creando una religiosidad sin dogmas ni trascendencia al servicio del "pueblo". De este modo, el "Hombre" y la "Humanidad" nunca han estado tan de moda, mientras se pisotea la raíz de lo humano y se destruyen pueblos, culturas e historia.

Un vigoroso ensayo que desentraña aquello que hoy conocemos como humanismo -y antihumanismo-, su períclito en la historia, la carga de vacuidad que contiene a menudo  en según que discursos y, en fin, la desmitificación de una palabra tan usada haciendo pantentes sus luces y sus sombras.

FÉLIX DUQUE, Catedrático de Filosofía en la Universidad Autónoma de Madrid, se ocupa fundamentalmente de hermenéutica, idealismo alemán, romanticismo y postmodernidad.  En 2003 obtuvo el premio internacional Jovellanos de ensayo.

Carta sobre el humanismo

Escrita en 1946, un año después de haber finalizado la II Guerra Mundial, y estando Heidegger inmerso en un proceso de desnazificación que lo mantenía apartado de la vida académica, aparece la célebre respuesta al  ensayo de Sartre "El existencialismo es un humanismo". Es para él una ocasión crucial para rehabilitarse, y no deja pasar la oportunidad de escribir uno de los análisis más brillantes sobre el humanismo y las causas que han precipitado al siglo XX hacia dos guerras mundiales.

Según Heidegger, el humanismo -y cualquier -istmo que implique una abstracción privativa y generalizadora del hombre- a parte de ser reduccionista respecto a muchos pueblos y culturas que deja al margen, ha sido causa de la voluntad de dominio de los pueblos.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Paideia. Los ideales de la cultura griega.


Hablar de la paideia sería buscar en palabras como civilización, cultura, tradición, literatura o educación. La paideia, conjunto de saber helénico, es, en una aproximación, el ideal que condujo a los griegos a la conciencia de sí mismos, en aras de generar una visión del hombre y de educarlo. Jaeger, clásico de la historia del pensamiento, nos lleva hacia Homero, Heródoto y Tucídides, la tragedia griega y Platón.

Y, aunque algún pensador -Heidegger en este caso-, haya criticado el uso que hace aquí Jaeger del término cultura, al considerarlo anacrónico e inapropiado para referirse a un determinado modo del ser-ahí de un pueblo -por no hablar del origen latino de la palabra-, el ensayo sigue siendo tras el paso del tiempo un clásico y una obra de referencia colosal
repleta de erudición.

Werner Jaeger (Lobberich, 1881 - Boston, 1961). Historiador y filólogo alemán que realizó contribuciones novedosas en el campo de la filología clásica. Fue profesor en Berlín hasta 1934. Se exilió a Estados Unidos cuando los nazis tomaron el poder en su país, y debido sobre todo a los problemas que le ocasionó el estar casado con una mujer alemana de origen judío. Posteriormente, desarrolló su labor docente en las universidades de California, Chicago y Harvard. De Jaeger destacan sus trabajos sobre Aristóteles (1923), Paideia (1934) y La teología de los primeros filósofos griegos (1948).

martes, 6 de mayo de 2014

Nuestro agradecimiento al profesor Félix Duque.

Queremos dar las gracias al profesor Félix Duque por su disposición, amabilidad y gentileza al permitirnos utilizar en este humilde blog sus textos. Pero, sobre todo, si como dice Heidegger, pensar es dar las gracias, entonces vaya por delante nuestro más afectuoso agradecimiento y reconocimiento por todos los libros y textos del profesor que hemos tenido el privilegio de leer.

Nos gustaría enlazar el siguiente video, donde el profesor Duque participa como ponente en un acto de la asociación Bajo Palabra; uno de los más caros para nosotros, porque siempre consigue arrancarnos una sonrisa y que nos sintamos un poquito menos desamparados en nuestra profesión con sus reflexiones, casi intempestivas, y su castizo y dionisiaco sentido del humor.



lunes, 5 de mayo de 2014

La cinta blanca

La cinta blanca es uno de las más crudos e interesantes ensayos que tratan de arrojar alguna luz sobre el fenómeno de la violencia, en general; y, sobre el auge del nazismo, en particular. Muy en la línea de su autor, galardonado recientemente con el premio Príncipe de asturias.
He decidido destacar esta película sobre otras que tratan el mismo tema, y que además son brillantes, como "La caída de los dioses" o "Cabaret", por el enfoque y, probablemente, por la respuesta que Haneke da a los hechos que plantea en la película.
Como decía, el cine de Haneke acostumbra a ser crudo y despiadado pero sin ser morboso ni hacer grandes aspavientos. Al contrario, suele tener una frialdad casi clínica. Y en este caso, pone su mirada en el periodo de la infancia y la educación, y sobre aquellas circunstancias sociales que giran en torno a un niño. Es por esto por lo que la película me parece novedosa en su campo y tan adecuada para recomendar su visualización desde este blog.
Por lo demás, la película trata el tema del Nazismo de forma implícita y velada; como las motivaciones de los personajes y aquello que les acontece. Ni siquiera hay referencias políticas. Simplemente hay historias aparentemente inconexas que suceden en un pequeño pueblo de la campiña alemana durante el preludio de la primera guerra mundial.

Profesor Lazhar

Una película soberbia con algunas de las cualidades del mejor cine francés. Es sensible, es inteligente, es dura y es sobria.

Partiendo de un acontecimiento que resulta traumático para los niños de una escuela, Philippe Falardeau consigue contar una historia en la que se entremezcla una mirada al sistema educativo, a la familia, a la infancia, a la inmigración y a la intolerancia y, en definitiva, a las respuestas que somos capaces de dar al afrontar nuestros problemas.

domingo, 4 de mayo de 2014

¿Por qué Minerva?


Supongo que nuestra formación filosófica y en humanidades hacían inevitable ese nombre. En efecto, lo hacían inevitable, pero con algún matiz.

Me explico, Minerva es la diosa romana patrona de la sabiduría y, entre otras cosas, patrona de las ciencias, las artes y los oficios. Y su origen en la civilización romana parece que se remonta al contacto que ésta tuvo con la civilización griega. Así pues, la progresiva helenización de la sociedad romana trajo consigo la asimilación al panteón romano de los dioses griegos; ya que la cultura romana, esto me gustaría recalcarlo, siempre fue sincretista y muy flexible a la hora de trasmitir y adoptar  ritos en los territorios en los que ejercía su dominio. Sólo perdió esta cualidad por influencia del monoteísmo judío y el posterior auge del cristianismo que propició una rigidez y enquistamiento de la administración, y la pérdida de la bidireccionalidad en la trasmisión de la cultura.

Así pues, como iba diciendo, el Zeus griego pasó a ser el Júpiter romano, Poseidón pasó a ser Neptuno y... Atenea pasó a ser Minerva. Y, siendo Atenea la diosa de la sabiduría y Grecia la cuna de la filosofía y, por ende, del pensamiento occidental, se hace evidente que nuestra primera opción hubiese sido Atenea; y no Minerva. Pero dada la cercanía al topónimo, pensamos que ese nombre podía inducir a error y optamos finalmente por el nombre de Minerva.

También nos gustaría confesar que hay otro motivo que tiene mucho peso en nosotros para que finalmente hayamos optado por Minerva. Es el aforismo de Hegel que dice que la filosofía, al igual que la lechuza -el ave de Minerva- alza el vuelo al atardecer. Personalmente, siempre he interpretado esta frase en el sentido de que es en tiempos oscuros, de indigencia del pensamiento por expresarlo heidegerianamente, cuando brota y se hace patente la necesidad de afirmar el pensamiento y la palabra; como aquello que realmente nos aporta sentido y dignidad y nos trasciende. O como dijo Hölderlin, el antiguo compañero de Hegel en Tubingia: "Allí donde mora el mayor peligro, mora también la mayor salvación".

Sea pues Minerva un espacio que, al declinar las horas del día, de algún modo sirva para invitar al desarrollo y al pensamiento y que nuestra labor sea digna de ese nombre.